Para los bebés menores a un año los juguetes deben ser de material lavable, antialérgico, livianos, blandos y seguros.
Son especialmente indicados los animales inflables con alguna saliente larga, como la trompa de un elefante o la pata de un caballo, jirafa o perro, porque es más fácil de agarrar por el niño pequeño.
Las pelotas inflables son adecuadas para aquellos que comienzan a dar sus primeros pasos. Permiten ejercitar las piernas con un juguete liviano, que no le significa esfuerzos inconvenientes a esa edad. Los peluches, aunque son livianos y lavables, deben ser usados por el niño en presencia de alguna persona mayor, porque puede llevárselo a la boca y arrancar pelos, lo que resulta peligroso.
Para niños mayores, de 2 a 5 años, los juegos de encastre o juguetes creativos que le permiten armar pequeñas historias o actividades, como animales de granja, herramientas de plástico, puzles de goma eva (foamy), se combinan con libros de cuentos y para pintar, que desarrollan sus habilidades manuales y de atención.
Siguen siempre vigentes las muñecas y los muñecos de acción, que estimulan la imaginación de los niños al convertirlos en protagonistas de diversas situaciones. Al llegar a la edad escolar, aumenta la demanda de libros. También se comienzan a desarrollar actividades deportivas, por lo que pelotas, raquetas, aros de básquetbol, bolos para derribar o ensartar con aros, cañas de pescar, patinetas, son algunos artículos que se añaden a los juguetes ya existentes.
Cualquiera sea el juguete elegido, es preferible adquirir aquellos que estimulan la creatividad o las habilidades motrices del niño. Un artículo que funciona solo, a pila o a batería, y que convierte al pequeño en un simple espectador, puede aburrirlo mucho antes.
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